CSI MARITIM

 

Visto el tono tan suave y blandengue que tiene este blog me he decidido a iniciar una serie de artículos para darle un poco más de marcha. Somos muchos los que tenemos muchas preguntas, así que ya va siendo hora de obtener algunas respuestas por mucho que duelan. Espero cierta colaboración. A ver si el webmaster espabila y anima más ésto. Ahí van las diez primeras:

 

1-     ¿Por qué aún hay banderolas en el exterior del museo anunciando la exposición de Leonardo Da Vinci?

2-     ¿Qué tendrán los lunes y los martes que provocan “alergias”...?

3-    ¿ Por qué la Peña Quinielística del MMB no gana ni para pipas?

4-    ¿ Por qué el pastel de chocolate del catering de la Bibi está tan bueno?

5-     ¿Es verdad que habrá que ir al gimnasio y hacer dieta para lucir los nuevos modelitos de Antonio Miró?

6-     ¿Por qué ha desaparecido del menú del restaurante la hamburguesa de sepia? ¿Y el yogurt natural con virutas de chocolate?

7-     ¿Por qué esta gafado el puesto de jefe de mantenimiento?

8-     ¿Es imprescindible pisar fuerte para trabajar en comunicación?

9-     ¿Por qué las chicas cierran su vestuario y dejan abiertas las taquillas y los chicos, en cambio, cierran sus taquillas y dejan abierto su vestuario?

10-¿Por qué para ir a la “última” los chicos de Educación llevan perilla y la chica de Prensa es una fanática del "vintage"?

Febril pensament furtiu

FURTIU PENSAMENT FEBRIL

 

 

 

La sinceritat és un valor en desús. En aquest país –no pas menys que en d’altres però- quasi ningú diu el què pensa i, quan ho fa, surt sempre algú a demanar perdó o, el que és pitjor, li demana que rectifiqui. Per quina raó hom s’hauria de disculpar pel què opina? Poncela deia que la sinceritat és el passaport de la mala educació. Però, on podem anar amb aquest passaport? Segurament camí vers la nació de l’estupidesa o, encara pitjor, vers el paradís del políticament correcte, un continent insubstancial on t’apunyalen per l’esquena i t’esquarteren mentre estàs intentant dormir, malalt i amarat de suor al llit de casa.

 

http://arribayabajo.blogspot.es/img/caputxetavermellaillop.jpg 

 

És per això que vull felicitar als pocs companys que creuen encara en l’ètica d’altres éssers humans. Per altra banda, no hi ha pitjor abús que el de la sinceritat. Bé, dit d’una altra manera, em pregunto: Hi ha un abús pitjor que el de la sinceritat? Doncs sí, l’abús d’aguantar als que no accepten que siguem sincers.

 

Bona salut a tothom!

PREMIO "NOSTRADAMUS"

 

Habemus ganador del premio Nostromo 2007 (o "Nostradamus" (sic) tal y como erróneamente fue rebautizado por uno de los invitados a la ceremonia). El pasado martes por la noche, el Museu Marítim de Barcelona fue testigo directo de la entrega de ese galardón. Cabe catalogar como un acierto por parte de la organización haber escogido el foso de la Galera Real de Don Juan de Austria como escenario del acto. No nos extenderemos mucho en los detalles y recurriremos a los tópicos: Marco incomparable, buena organización, muy buen catering (detalle importante para garantizarte una buena asistencia de público), palabras entrañables, aunque, eso sí, lo del centro floral no tiene nombre (Comisión, Dimisión)...  

 

No se sabe si de forma intencionada o no, pero no está nada mal eso de hacer coincidir en apenas 24 horas la entrega del Premio Nostromo con la del Premio Planeta. Sobretodo lo agradecerán los generosos estómagos de esos periodistas de la sección de cultura de determinados medios encargados de cubrir los dos eventos. Aunque los chicos de Lara (magnate de Planeta) intenten ganar prestigio buscando ganadores mediáticos, los "nuestros" siempren van un paso adelante. Que ellos consiguen relevancia con Boris (Izaguirre) como finalista, pues nosotros vamos y le concedemos el premio del año pasado a otro Boris (Jordi Illa), brillante ganador con su obra "Mar de fondo, en la regata a Baleares".

 

Igual alguno está interesado en conocer el ganador de este año. Y un servidor, también, no creáis. No será por las facilidades que se dan en algunas webs oficiales. En un acto de curiosidad, de documentación y de vocación de servicio hacia los lectores de este blog, hemos buscado el nombre del ganador de la edición de este año. Primer intento, en la web del museo no hay ni una sola noticia al respecto (igual es que un servidor es un poco paleto y no ha sabido verlo). Segundo intento: voy a la página oficial del Premio Nostromo y sin noticias del vencedor. Tercer intento: visito la web de Editorial Juventud (encargada de la edición de las obras ganadoras): Agua. Eso sí, aquí encuentras un enlace con la organización del Premio Nostromo que te lleva a una página donde te asesoran sobre directorios a los que acudir en caso de problemas con hipotecas y servicios financieros. Prácticos si lo son, desde luego. Con la actual crisis hipotecaria, ayudas así son bien recibidas.

 

Por suerte, siempre nos queda acudir al Google. En este caso, sí hay más suerte y descubrimos que Gonzalo Guijarro Puebla ha ganado el XI Premio Literario Nostromo de literatura marítima con la novela "Memorias difusas de Isidro Blanco". Próximamente en la tienda del museo podréis comprarla y disfrutar de su lectura. Sólo lamentar que el autor no haya buscado un título más mediático para competir con los vecinos del Planeta. ¡Qué lejos quedan esos títulos tan originales como "Mi marido, su velero y yo" (1999) o "Ajajá Lyonés, por una niña me muero en Castaj" (1997). Bueno, amigos y amigas de este blog, tenéis un año para escribir una novela, así que manos a la obra... 

 

 

FALLA LA PRETEMPORADA

Al hilo del artículo anterior, creo, sinceramente, haber llegado a la raíz del problema. En definitiva, esta plaga de lesiones y bajas varias que afecta a la plantilla de trabajadores del museo se debe a una mala planificación de la pretemporada.

 

Acudiendo al siempre entendible símil futbolístico, nos pasa lo mismito que al Barça. Ficha bien, tiene una plantilla de ensueño, cuenta con los mejores jugadores en todas las demarcaciones, cuando está en plena forma fabrica un fútbol de otra galaxia, la prensa internacional cae rendida a sus pies, pero... Nada más empezar la temporada, los problemas físicos se convierten en una rémora insalvable: una rodilla maltrecha por aquí, unos isquiotibales que se rasgan, un ligamento cruzado anterior izquierdo hecho papilla en el primer partido como visitante, una gripe galopante mal curada...

 

¿Simple casualidad? ¿Mal de ojo? ¿Vudú desde la Casa Blanca? Para nada: toda la culpa recae sobre quién, o quienes, planifican la pretemporada. Gira maratoniana por los Estados Unidos para promocionar el balonpié, cuando de todos es sabido que allí, si en el campo no se dan de ostias hasta en las papilas gustativas (hockey sobre hielo), van pertrechados con unas protecciones que ni en las justas de caballeros medievales (fútbol americano), mascan tabaco y escupen sobre el césped mientras juegan (béisbol), o salen unas adolescentes de goma con lacias cabelleras rubias, generosísimos escotes y piernas bien torneadas, ataviadas con una minúscula faldita plisada, para animar al respetable durante los tiempos muertos (baloncesto), la gente pasa por completo. A continuación, un par de amistosos para recuperar las arcas tras el dispendio en fichajes, uno en Qatar y otro en Pekín, cuna de grandes futbolistas y paraíso del mejor quehacer balompédico. Por último, y apenas una semanita antes de que empiece la liga, torneíto casero para encandilar al soci y venga, a lanzarse de cabeza contra el espesísimo calendario.

 

Pues exactamente lo mismo sucede en esta casa. ¿Acaso nunca nadie se ha preguntado por qué nuestro museo nunca logra meterse en los puestos de cabeza de la clasificación, los que dan acceso a la Champions League en su vertiente cultural, aún contando con patrocinadores de la talla de Vodafone o Antonio Miró? ¿Por qué, por ejemplo, el Picasso siempre ocupa una de las posiciones de privilegio? ¿Tal vez porque su colección resulte más interesante? ¿Por su céntrica ubicación? ¿Porque los detalles que venden en su tienda son más baratos?

 

Para nada: la clasificación del Picaso se debe, sin ningún género de dudas, a la estudiada pretemporada que llevan a cabo sus trabajadores.

 

Aquí, cuando llega el periodo vacacional, se produce una diáspora imponente: la una que se las pira a Tennessee, el otro que se pone hasta el bonete de vinos y delicias gastronómicas varias en Extremadura, aquél que recorre media Italia y rellena un par de michelines con tortellini, tiramisúses y rissottos, el de más allá que va Bretaña arriba, Bretaña abajo y le mete a los caldos franceses que para qué, la de acullá que si de senderismo por las selvas de Teruel... ¿Qué se puede esperar, pues? Luego empieza la temporada, y parecemos el Espanyol: tenemos una plantilla que promete, plagada de jóvenes promesas que podrían llegar muy lejos, pero cuando está a punto de finalizar, acabamos salvando el pellejo en la última jornada, y de penalty injusto (con alguna expo temporal de relumbrón). Si algún año nos clasificamos para la UEFA, es de puro milagro.

 

Sé de buena tinta que en el Picasso planean la pretemporada a conciencia. En primer lugar, no dejan que sus empleados pasen las vacaciones dónde les plazca. Ellos, por el contrario, organizan un stage siempre en el mismo sitio: en París. Una vez allí, eligen los mejores escenarios para llevar a cabo suaves entrenamientos y algún que otro amistoso: el Louvre, el centro Pompidou, el museo de Orsay... Se empapan del buen hacer de sus plantillas, que han logrado convertir a sus clubs en los más ricos y poderosos del mundo, y luego regresan a sus puestos de trabajo con energías renovadas y unas ganas tremendas de iniciar la competición.

 

A nosotros nos pasa lo contrario: todo un mes dedicado al ocio, al comercio y al bebercio, se paga: una que se precipita por la escalera, la otra que se lanza a la piscina nada más salir, el otro que se la pega con la bici, unos cuantos en cama por culpa de los virus contraídos por esos mundos de dios...

 

SOLUCIÓN: Propongo, pues, desde el marco incomparable de este blog (que no bloc), que a partir del año próximo, el periodo vacacional se distribuya de la siguiente manera: tres semanas de stage preparatorio en Holanda, como el Barça de Van Gaal, que incluya amistosos en el Prins Hendrick de Rotterdam, por ejemplo. A continuación, una semanita en el Muntanyà para recuperar el tono muscular y ¡hala!, a trabajar. Si así procedemos, os aseguro que la próxima temporada maravillaremos con nuestro juego, y se reducirá drásticamente el número de bajas. Y de ahí a la Champions, hay sólo un paso...

SEPTIEMBRE NEGRO

 

¡Que nadie se asuste! No voy a hacer apología del terrorismo ni nada parecido. Antes señalaré un pequeño apunte histórico (¡para que digan que sólo se dicen tonterías aquí!). Todos aquellos que ya tienen una edad (que ya son unos cuantos) recordarán que allá por la década de los 70 era noticia una organización terrorista palestina conocida como Septiembre Negro. Su nombre proviene de los sangrientos acontecimientos que enfrentaron a combatientes palestinos con el ejército jordano en septiembre de 1970. Y aquí se acaba "El libro gordo de Petete". Más de uno se preguntará qué tiene que ver un grupo terrorista árabe con el museo. Pues nada, la verdad. Pero me sirve para vacilar un poco, para titular este artículo y como excusa para referirme a las múltiples bajas que ha padecido el Museu Marítim de Barcelona en el último mes.

 

Que haya bajas en una empresa no es algo anormal, ni siquiera destacable, pero sí lo es el elevado número de enfermedades, accidentes o incidencias que han afectado a algunos de nuestros compañeros en tan poco tiempo. Ni siquiera se puede hablar de una plaga o de un colectivo afectado en concreto. Esta vez las enfermedades han sido muy democráticas. Se han repartido tanto en salas como en las oficinas. En cuatro semanas hemos tenido gripes, traumatismos provados por caídas, accidentes coronarios de diversa índole (los más graves), atropellos por parte de algún desalmado, sin olvidarnos de algún compañero que ha tenido que pasar por pruebas médicas de cierta consideración. ¡Cómo para echarse a temblar!

 

Posiblemente, de entre todas estas bajas, la que más extrañeza ha provado es la de un compañero que ha padecido un grave problema coronario. No porque no te pueda pasar algo así, ni porque fuese a la vuelta de las vacaciones, sino porque es el tercer jefe del mismo departamento que está de baja por algo parecido. Quiero pensar que es una mera coincidencia pero con semejantes antecedentes es como para pensar en un Expediente X. Eso sí, desde aquí le damos ánimos para que pronto vuelva a dar guerra en el museo.

 

Desde luego, de seguir este ritmo, en las reuniones de coordinación de los lunes habrá que abrir un espacio para comentar las bajas y su período de recuperación. Y eso que aún no ha empezado el invierno. Las revisiones médicas de este año prometen ser moviditas y ser más interesantes que en otras ocasiones. Esta vez los de la mutua se van a ganar el sueldo. Tampoco es descartable que el ICS destine una plaza de médico a nuestro museo. Trabajo no le faltaría según se ha visto en estas últimas semanas. A ver si el mes de octubre nos trae mejores noticias aunque, por lo visto este lunes, no se ha empezado con buen pie...

 

 

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