DON'T WORRY, BE HAPPY

Desde un tiempo a esta parte ha surgido una nueva moda que consiste en celebrar el Día Internacional de lo que sea. Antes no sólo había que acordarse del Día del Padre, el de la Madre o el del Trabajador. Ahora también aparece el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo. A simple vista parece un contrasentido combinar diversión y trabajo. Y es que son pocos los afortunados que pueden sentirse identificados con esas dos palabras antagónicas a simple vista. 

A muchos de vosotros igual os suena raro eso de divertirse en el trabajo cuando te sientes ninguneado por tus superiores o compañeros. Pero incluso en los peores momentos hay que intentar sacar algo positivo. De ahí que estas líneas vayan destinadas sobretodo a los de arriba, a los que ostentan el mando y  que no se caracterizan, precisamente, por tener mucho sentido del humor, ¿o sí?

Todo el mundo sabe que si tienes contentos a los trabajadores, éstos trabajan más y mejor. Y para éso no hace falta tener un máster en RRHH. No creo que sea pedir nada extraordinario un poco de amabilidad y sentido del humor. Tampoco se pretende estar de juerga en el trabajo. Tranquilos. No hace falta que nadie se ponga a contar chistes por la mañana ni tenga que bailar al ritmo del Chiki-Chiki.

Tampoco estaría nada mal que a quien le corresponda, o se sienta aludido, que reflexione por las últimas bajas de trabajadores del museo por estrés, depresión, o como se le quiera llamar.  A veces algunos olvidan que estamos hablando del Museu Marítim de Barcelona y no de una empresa de brokers. A fin y al cabo, se supone que todos remamos en la misma dirección. Desde nuestra más humilde opinión no estaría nada mal recetar una buena dosis de empatía como remedio a la mala cara. Y nos consta que ya hay quien ha pensado en esa dirección. En cierta ocasión, durante una charla impartida por la dirección del museo, la Directora Técnica estuvo sembrada cuando afirmó que no estaría nada mal intercambiar los roles y, aunque sólo fuese por un día, que los de oficinas trabajasen como asistente de sala para conocer la importancia de su labor en el museo. Eso sí, no recuerdo que dijese que los asistentes subirían por un día a oficinas. Y no le faltaba razón porque no todo el mundo es capaz de atender al público con una sonrisa en la cara, destilando amabilidad y ayudando en todo aquello que precise el visitante, más allá del humor con el que  se haya levantado ese día o de la situación personal que tenga en ese momento. Menos mal que nuestros superiores también viajan y observan cómo las “gastan” los trabajadores de otros museos, sobretodo extranjeros.

Tampoco se pretende que todos los trabajadores sean amigos ni se lleven bien, porque somos muchos y con formas de ser diferentes. Si todo fuese alegría y buen rollo sería demasiado empalagoso y aburrido. Hay piques y los habrá siempre pero, como norma general, existe un buen ambiente. De no ser así no se organizarían cenas durante el año ni actividades lúdicas como la del Paintball. Por cierto, a final de mes está prevista una cena del colectivo de los asistentes de sala. También servirá para conmemorar el primer año de este blog. Chicos, que no falte el humor, sea amarillo, negro o verde...

A modo de despedida y para hacernos sonreír un poco, me hago eco de unos consejos que se dieron desde una página web encargada de la promoción del Día Internacional de la Diversión en el Trabajo. Ya sería un logro si se consigue que un día no haya que celebrar que nos divertimos en el trabajo. Os dejo con ellos, y recordad lo que decía el estribillo de una popular canción de los ochenta: DON'T WORRY , BE HAPPY.


Recomendamos emplear la imaginación y diseñar alguna actividad conjunta que puedas disfrutar con todo tu equipo. La única norma es emplear un humor positivo, evitando las bromas pesadas, de mal gusto, denigrantes o excluyentes para cualquier trabajador o grupo social. Evidentemente, tampoco estamos animando a nadie a pasarse todo el día de fiesta -el concepto es divertirse trabajando, no divertirse a costa del trabajo. Estas son algunas ideas:

  • Sorprender al personal por la mañana con un carrito de churros y chocolate frescos fuera de la oficina, regentado por los jefes (con ayuda de algún maestro churrero).
  • Preparar una inocentada simpática para todo el departamento, empresa o para un grupo o persona concreta.
  • Establecer la "hora loca", una técnica anti-estrés infalible: Cada hora, a la hora en punto, todo el mundo en la oficina dará vueltas a toda velocidad en su silla giratoria durante un minuto.
  • Otorgar un premio a la persona más animosa de la oficina por el buen humor que proporciona a sus compañeros y compañeras.
  • Pedir pizzas y cerveza a la hora de comer y consumirlas mientras se proyectan un par de episodios de Los Simpsons en la pared con el proyector de presentaciones.
  • Montar un día temático con decoración, actividades y disfraces de acuerdo con el tema: el día de los sombreros/gorros, el día de Star Wars, el día de la samba, el día de los piratas, el día de las corbatas o complementos horteras...
  • Empezar la reunión con una ronda de chistes.
  • Juntarse para una comida festiva y luego jugarse el café a los chinos.
  • Organizar un concurso de aviones de papel, una partida de mus o un torneo de bolos en el pasillo.
  • Contratar a un masajista profesional para relajar cuellos y espaldas durante todo el día.
  • Dar un regalo original a todos los empleados: un vídeo cómico, un cactus hinchable, un bolígrafo musical, una aspirina gigante...
  • Redecorar la oficina con toques divertidos.

 

 

 

 

 

 

 

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