La Navidad no sólo se reconoce por los turrones, por las luces en las calles, o por volver a ver "Qué bello es vivir" por enésima vez en televisión. Una de las mayores tradiciones es la típica cena de empresa. Y como somos unos sentimentales, no hemos querido faltar con esta típica cita navideña. La participación fue multitudinaria, con más de veinte comensales, con tono integrador, donde tenían cabida los ex trabajadores de salas, los suplentes habituales, los interinos y los fijos. Aquí no se excluye a nadie, mientras haya ganas de pasarlo bien.
Sólo lamentar la nula presencia de los compañeros de oficinas, que, por diferentes motivos, se fueron cayendo de la convocatoria. Ocasiones habrá para que vuelvan al redil. A algún compañero de cierto departamento (y no miro a nadie) aún se le espera en cenas de este tipo, por su gracia y popularidad entre todo el personal. También hubo tiempo para recordar a esas compañeras ausentes y que, por temas de salud, no pudieron compartir momentos de alegría con todos nosotros. Desde aquí van nuestros ánimos para Lidia, Eulalia y para Carmen, nuestra ¿jefa?, una de las fijas en estos eventos a la que se echó de menos, y que no está pasando por muy buenos momentos profesionales. Esperamos verlas muy pronto de nuevo por el museo.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, hubo paridad de sexos en la cena. Acostumbrados a la mayor presencia femenina, se hizo extraño ver a tanto hombre entre los allí presentes. A más de alguno se le ha acabado el chollo y ya no podrá ser el centro de atención ni creerse estar en un harén. Supongo que las chicas lo habrán agradecido, pues en las últimas ediciones parecía más una despedida de soltera que una cena de empresa. Pero vayamos a la crónica rosa. Entre el personal masculino, destacaron algunos compañeros metrosexuales como Toni (cons aires Mods), Pipo (punk refinado) o Jesús M. (casual chic). Y entre las chicas (aquí me caerán palos), citaremos a las que lucieron unos modelitos mas originales como Mónica, Olga, Nuria e Isa D. Para amantes del cotilleo señalar que se notó que el gris es el color de moda de este año. Me voy a morder la lengua y no seré malo pero el cuerpo me pide hablar del look que llevaba una de nuestras compañeras, pero espero que alguna de sus amigas tomen cartas en el asunto y hablen con ella para futuras ocasiones.
No busquéis imágenes de la cena porque el reportero gráfico del blog se dejó la cámara en casa. La dirección se reserva emprender las acciones represivas que más crea oportunas. En realidad, sí que existe algún vídeo grabado en un móvil que compromete a más de un compañero, pero ya han sido eliminados, previo pago de un módico soborno (una botella de vino gran reserva). Lo siento chicos, pero como seguidor del Dios Baco, el vino me puede y por esta vez no emitiremos vídeo alguno.
Gracias a una de nuestras compañeras (buen fichaje esta Richel) conseguimos reserva en el restaurante Cinco Jotas de Barcelona. Buena relación entre calidad y precio. Hubo que esperar a un par de tardonas, Isa y Mónica, que se justificaron porque, según dijeron, antes tuvieron que hacer un pequeño "trabajo" en apoyo de uno de nuestros compañeros allí presentes. Hubo muy buen ambiente y las risas fueron la nota dominante. Dentro de ese ambiente festivo, cabe destacar la llamada telefónica de dos de nuestras compañeras, Astrid y Lili, que quisieron mostrar su apoyo a los allí presentes a pesar de estar a miles de kilómetros. Cómo no, tampoco faltaron las típicas anécdotas de trabajo, ni las imitaciones a los jefes (poco nivel de los imitadores), ni el cachondeo que hubo a costa de Toni, quien aguantó con gran estoicismo el chaparrón.
Los más marchosos decidieron continuar la fiesta en una conocida discoteca de la ciudad, Velvet, todo un templo para los más nostálgicos. No quiero acusar a nadie pero Isa D. tuvo mucho que ver con la elección y, por suerte para su integridad física, no hubo muchas quejas. A esta compañera le salió una vena pija desconocida hasta el momento. Aquí ya hubo tres grupos bien definidos. Por un lado, los que se dedicaron a charlar de forma distendida, donde Gloria y Jesús M (todo un maestro teórico de la noche) fueron los contertulios más solicitados, aunque a según qué horas, los temas son de lo más incoherentes. Por otro lado, un par de compañeras pusieron en práctica las artes de la seducción con algún mozo majete de la zona. Y hasta aquí podemos explicar, y más aún porque estamos en horario infantil. En el centro de la pista, un grupito se dedicó a mover los esqueletos (muy de moda en el museo estos días) al ritmo de los éxitos de los ochenta y noventa, con especial protagonismo de Nuria, Mónica y Toni, estos dos últimos rememorando viejos tiempos. ¡Qué se puede esperar de dos fans de Rick Astley!
Podríamos seguir expliciando anécdotas y detalles de la noche pero no haríamos más que dar mucha envidia y tampoco es eso. Quien quiera pasárselo bien ya sabe que tiene que apuntarse a la próxima cena que se organice. De momento, ya se anunció que para el mes de marzo está programada la Primera Gala de los Premios Arriba y Abajo, con motivo del primer aniversario de la creación de este blog. Allí os esperamos. Disfrutad de la Navidad y seguid este sabio consejo: No hagáis nada que yo no haría.
Comentarios
T'has passat amb el comentari. Se t'ha anat completament l'olla, i força!!!
¡Lástima no haber ido al evento! Con compañeros así me hubiera distraido más que mirando la televisión.
Se recuerda que nunca se han admitido descalificaciones ni comentarios de mal gusto en este blog, así que todo comentario que esté en esa línea será eliminado.
Antes que nada, permitidme que me queje por el hecho de que se haya censurado (eliminado, mejor dicho) un comentario en este blog. En un país libre todos los puntos de vista deberían tolerarse, incluso los que están en contra de egocentrismos dictatoriales en reinos de pajas mentales.
Dicho esto, añadir otra cosa; definir con adjetivos no es insultar, a menos que los aludidos así se sientan.
Ahora sí, sólo me queda reiterar un par de cosas sobre el artículo.
De mal gusto pueden considerarse algunos comentarios de esta crónica dulzona y casi surreal de lo acontecido.
Se omiten 3/4 partes de los que asistieron al evento. Además, y espero no irritar finas dermis, la elección de ciertas vestimentas dejaron mucho que desear. Los hombres de verdad no sienten trauma alguno por pérdidas de cabello prematuras, así como tampoco les afectan críticas sobre sus barrigas prominentes, baja estatura o micropenes. La cobardía es un rasgo que se deja entrever de sutiles y muy variadas formas.
Para volver al ruedo e intentar no herir la susceptibilidad del webmaster, no sólo el vestido de una compañera (omite nombres en su versión) fue poco acertado, ya que, tanto el suyo como el de su pareja, para nada lucieron modelitos originales.
Siguiendo en esta zona de cotilleo (escogiendo palabras textuales), hubo gente que rozó el ridículo con sus telas... ¿Mal gusto o no reconocer que a no todos los cuerpos les sientan igual de bien prendas similares? No sé a qué atribuir ciertas elecciones al diafrazarse.
Espero tolere estos comentarios, para nada ofensivos.
Otro apunte. No fue Isa D. quien sacó la idea de ir a Velvet.
Una última cosa. Hay gente que piensa que son lo más, el centro de atención y que todo gira a su alrededor. Sólo quiero decirles con toda humildad que abran los ojos, que no son tan divertidos ni tan brillantes y que se acercan demasiado a ese gris que parece estar de moda...
Para el bien plurar de este blog, espero no sea retirado este comentario también.
Molt millor el to d'aquest segon comentari del C. Pescanova. Malgrat això, només uns comentaris. Per estrenar-me, vaja.
"Definir con adjetivos no es insultar" opina l'autor del comentari.Doncs bé, jo he intentat fer-ho amb adverbis, preposicions i interjeccions i creieu que se m'ha fet força difícil. Al final he desistit.
També parla de "pérdidas de cabello prematuras". Prematuras??? Quin és el moment correcte, oportú i adient per a quedar-se calb? Em temo que en això també em vaig precipitar.
La part que parla de "los hombres de verdad" no la comento: només de llegir-ho m'he començat a posar calent.
Una abraçada per a tothom.
En respuesta al verbigrácico Capitán Pescanova:
En primer lugar, concuerdo con él en una cosa: En un país libre todos los puntos de vista deberían tolerarse. Pero también es cierto que, en un país libre, quien así lo desee puede montar un blog, como este, y regirlo por las normas que él o ella considere oportunas. Si el Capitán Pescanova hubiera leído este blog desde el principio sabría ya que una de las condiciones para escribir en él es la de no proferir insultos ni descalificaciones (ya sea mediante adjetivos, sustantivos, locuciones verbales o caracteres rúnicos). De haberlo hecho, no se hubiera lanzado a ese nauseabundo vómito de bilis acumulado en su interior en este marco.
Pero como está en todo su derecho de hacerlo, le aconsejo que cree su propio blog, foro o programa de amarillentas tendencias, como mejor le venga en gana, para exponer sus puntos de vista. De este modo podría, en todo caso, refocilarse con todo tipo de improperios, e incluso crear un foro de discusión para discernir si existe realmente la "alopecia prematura", o si por la vestimenta elegida se puede adivinar si alguien tiene «micropene» (a menos que tenga la costumbre de acudir en tanga a las cenas de empresa). Yo soy portador de uno de ellos y le puedo asegurar al Capitán Pescanova que nunca, nadie, se ha percatado de ello a partir de mis camisetas y pantalones, por mi ajustados que estos fueran.
Si, cambiando de tema, considera que el artículo es una "crónica dulzona y casi surreal de lo acontecido", le animo a que nos relate, según su punto de vista, lo acontecido en la noche de actos. No soy una persona amante de este tipo de celebraciones pero, por lo que me han contado, en las cenas de empresa prenavideñas no suelen abundar los asesinatos, los combates en el barro o las conspiraciones geopolíticoestratégicas al más alto nivel. A lo sumo, algún que otro pique entre compañeros, un par de copas de más que derivan en vómito y retirada antes de tiempo, o tal vez un par de canitas al aire o de devaneos propiciados por el chispeo alcohólico.
Por último, aborrecido Capitán Pescanova, si fueras un "hombre de verdad" (¿los hay de mentira?), no escribirías bajo un pseudónimo, puesto que, amparándote en esa libertad de expresión con la que se te llena la boca (o el teclado del ordenador, en este caso), deberías decir lo que te viniera en gana a cara descubierta, sin temor a que nadie se pudiera sentir ofendido por tus adjetivos, por muy calificativos que fueran. Yo, por mi parte, como me considero cobarde por naturaleza (no debo entrar, pues, en el grupo de los "hombres de verdad", igual que tú), prefiero mantenerme en un seguro anonimato.
Ansío ardientemente leer tu versión del ágape; a lo mejor me equivoco y sí pasó algo realmente gordo