CON MURPHY HEMOS TOPADO

En 1949, Edward Murphy, intentó dar respuesta a todos esas personas desesperadas en búsqueda de una respuesta a lo inexplicable. Este señor es mundialmente conocido por enunciar una ley donde la protagonista es una tostada untada de mantequilla. Traducido al cristiano: Si se te cae la tostada al suelo, seguro que lo hace por el lado de la mantequilla (si la llega a poner encima jamón ibérico lo hacen presidente).  Con lo fácil que era decir que "Si algo tiene la posibilidad de salir mal, saldrá mal.  Eso sí, después de lo vivido con las temperaturas este verano en el Museu Marítim, a ese ínclito ingeniero norteamericano, un servidor le metería la tostada por sálvese la parte y bien untada en mantequilla para que...

 

Desde épocas inmemoriales, una de las mayores quejas de los visitantes y de los asistentes de salas son las extremas condiciones de temperatura que padecen tanto en invierno (con un frío gélido), como en verano (con un calor insoportable). La única forma de aguantar ocho horas sin desmayo en las salas del museo era el estoicismo de sus trabajadores ( y la nómina a final de mes, claro está). Ante las numerosas quejas, los capitostes del museo siempre se limitaban a decir que la climatización de las salas era inviable por su elevado coste (algo de razón hay pero en esta historia nos toca quejarnos a nosotros). Y mientras tanto, fueron desfilando las bajas por resfriados, faringitis, bronquitis, lipotimias...

 

De poco sirven los cursos de prevención de riesgos en el trabajo y escuchar lo perjudicial de trabajar en unas temperaturas extremas si no se toman medidas al respecto. Al menos, la última vez que se impartió un curso de estas características los miembros del comité de salud del museo parecieron tomar cierta conciencia del problema. Y ante la proximidad de un verano terriblemente caluroso se decidió realizar un estudio más o menos fiable. Se colocó un aparato para controlar la temperatura y la humedad en el área expositiva de la Marina Catalana, una de las zonas más afectadas por las temperaturas extremas. De forma más o menos regular se fueron anotando diariamente las temperaturas allí registradas.

 

Ya nos frotábamos las manos con la cara que pondrían nuestros jefes al ver esas hojas  (con gráficos a color, quesitos, y demás exhibiciones con el excel) repletas de temperaturas rozando los 40º de sensación térmica. Y, efectivamente, se alcanzaron esos datos en varias ocasiones en el mes de agosto. Pero ni de lejos hemos tenido un verano excesivamente caluroso. Nuestro gozo en un pozo. Y aquí es donde aparece nuestro “amigo” Murphy. Ni 35º de media. Ni 65% de humedad. Ni desmayos. Ni lipotimias. Ni sudoraciones. Fiasco total. Resulta que el mes de agosto de 2007 ha sido el menos caluroso de los últimos 25 años en Barcelona. Para cuatro días que hizo calor asfixiante... ¡Porca miseria!

Comentarios

La llei d'aquest paio sempre cau (tres o quatre vegades al dia) del costat de la mantega quan vas a fer una cigarreta, al lavabo, a telefonar, toquetejant la pda o demés afers (de vegades sense r.....) i t'enxampen els caps...


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