PROMO MMB
Este artículo es un soplo de aire fresco para todos aquellos compañeros de salas que sufren los rigores del verano más extremo. No lo digo por algunos que disfrutan de sus últimas horas de vacaciones sino por los que cuentan con impaciencia los días que les quedan para salir corriendo de esa sauna. Como julio no es una época muy propicia informativamente hablando, nos hacemos eco de otras curiosidades que nos llegan de otros lares. Me hubiese gustado hablar o comentar algo sobre el cartel que el Ayuntamiento de Barcelona ha realizado para dar a conocer los museos de la ciudad. Su diseño ha sido todo un guiño a nuestro museo, con esa imagen del sol y las gafas, todo un detallazo. Me ahorro el comentario sobre el lema "Barcelona es bona si la bossa sona...". Pero como les están cayendo palos por todas partes con el tema de los apagones y lo del Ave, mejor correr un tupido velo y dar paso a algo mucho más refrescante llegado desde los Estados Unidos.
Por si no estás muy puesto en lo que a cotilleo y prensa del corazón se refiere, hace unos días el matrimonio Beckam celebró una espectacular fiesta -con todo el glamour de Hollywood- en una de las salas del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles (a ver si Mª José toma nota). Debo admitir que sentí cierte envidia al ver a tanto famoso visitando un museo, aunque sólo sea para ir a una fiesta. Dada mi ignorancia, ahora ya sé, por ejemplo, que existe un museo de esa temática en L.A. Otra cosa será que lo visite porque igual prefiero recrearme en los otros "monumentos" de la zona.
Por suerte, parece que la dirección del Museu Marítim se ha percatado de la importancia de la promoción (desfile de Antonio Miró) y que no se puede ir de tan sobrados (tema promoción empresa patrocinadora de Fernando Alonso). Ya se sabe que los miembros de la organización de estos eventos tan fastuosos y llenos de glamour, suelen ir de prepotentes, y que te encantaría decirles cuatro cosas. Pero en el mundo de la tecnología y la información, sin publicidad y promoción, no eres nadie. Aparecer aunque sea en un breve de treinta segundos en la CNN, la Rai o Televisa no tiene precio. Bueno sí, pero estaría fuera del presupuesto del departamento de comunicación o de márketing. Así que no queda otra que comerse el orgullo, contar hasta mil, y reirle las gracias a esos estirados miembros de la organización. Y si aún así la responsable del alquiler de las salas y la jefa del departamento de comunicación quieren explicar sus peripecias, tienen un espacio en este blog para desahogarse.