MARZO LOCO
Comienza uno de esos grandes eventos deportivos que pueden llegar a paralizar un pais como Estados Unidos. Se trata del “March Madness” (Marzo Loco), las 3 semanas donde se disputará el torneo nacional de la liga universitaria con los 65 mejores equipos y en el que todos buscarán el primer objetivo de estar en la final. El concepto de este torneo es simple, te lo juegas a 1 partido, si ganas sigues, si pierdes a casa, con lo que cualquier error o relajación se paga con la derrota, no hay margen para tener un día malo.
Traquilos, no hablaremos de baloncesto ni de nada por el estilo. Pero sí queremos equiparar al Marzo Loco que se vive en Estados Unidos con la locura que vivimos en el museo con la afluencia masiva de grupos escolares durante todo este mes. No hay tiempo para el descanso durante varios meses, y sobretodo en marzo. Los colegios catalanes comparten protagonismo con los franceses.
No hay tiempo para la relajación. Desde las diez de la mañana no paran de entrar y salir grupos. Como a los estudiantes nacionales ya los conocemos más, nos centraremos en los que nos llegan del extranjero. Estos últimos son los más conflictivos, ya sea por las típicas alteraciones hormonales adolescentes o por el cansancio acumulado después de una dura jornada de visitas turísticas por la ciudad.
En teoría todo está programado para que no haya nigún problema pero siempre se produce algún tipo de incidencia que lo altera todo. Y aquí empieza el estrés para alguno de nuestros sufridos compañeros, incluido Mike Nowitzki. Lo más normal es que un grupo llegue tarde con perjuicio de la actividad programada. Otros suelen llamar para decir que están en un atasco y que no saben a qué hora llegarán. Y cuando todo parece ir bien, resulta que llegan cincuenta italianos aburridos y sin reserva previa, con ganas de pasar dos horas en un museo. En estos casos la entrada del museo se parece a cualquier película de los hermanos Marx.
Lo mejor de todo es el momento de entregar los auriculares a los estudiantes. Lo fácil es preparar los aparatos que llevarán los estudiantes. La situación de crisis llega cuando detectas que la audioguía del profesor, que previamente habías comprobado con éxito, ahora no funciona. En ese instante notas un frío sudor que recorre toda tu frente. Por momentos te sientes como el doctor House intentando descubrir qué demonios le pasa a esa p... audioguía. Y no es para menos. Tienes que comprobar si fallan las pilas, o el auricular, o el cable gris de conexión, o el emisor, o la audioguía... Y mientras tanto, intentas no mirar al profesor francés de turno que te mira impaciente con cara de pocos amigos.
Vamos, que durante estas fechas no hay tiempo para el aburrimiento...